Ni demasiado arreglada ni como si acabaras de salir de casa. Hay planes que tienen su propio código de vestimenta y, curiosamente, son esos en los que más dudamos delante del armario.
Un afterwork puede empezar directamente al salir de la oficina y terminar bastante más tarde de lo previsto. Un vermut de domingo pide algo cómodo, pero también ese punto de “me he vestido” aunque el plan sea informal. Dos momentos diferentes que comparten una misma necesidad: looks fáciles, con intención y sin parecer demasiado pensados.
En The Issue, el magazine de Blue & Rouge, reunimos algunas fórmulas para resolver qué ponerse para un afterwork o construir un look de vermut para mujer sin necesidad de tener un armario diferente para cada plan.
Del trabajo al afterwork sin cambiarte entera
El mejor look de afterwork es, para nosotras, el que no obliga a llevar una segunda vida dentro del bolso.
La sastrería funciona especialmente bien porque permite moverse entre los dos contextos. Un pantalón de traje con una camisa puede resultar más formal durante el día, pero basta con cambiar cómo llevamos las prendas para que el conjunto pierda rigidez: abrir ligeramente la camisa, remangar las mangas, prescindir de la blazer o añadir una joya con más presencia.
Otra opción es sustituir la clásica camisa por punto. Un polo de punto con pantalón sastrero mantiene la parte elegante del look, pero se siente bastante menos de oficina.
De arriba a abajo: jersey de rayas beige; pantalón traje azul marino
La clave está en elegir por la mañana un conjunto que no necesite transformarse por completo a las seis de la tarde.
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La sastrería relajada es probablemente la fórmula más fácil
Cuando no sabemos qué ponernos para un afterwork, hay una combinación difícil de estropear: una prenda estructurada con otra más relajada.
Un pantalón amplio con punto, una blazer sobre una camiseta o un chaleco sastrero combinado con una parte inferior de mayor volumen mantienen cierta estructura sin que el resultado parezca excesivamente formal.
También podemos jugar con el color. Azul marino, marrón chocolate, beige o crudo construyen una buena base, pero no hace falta quedarse únicamente en los neutros. Un jersey rojo, una camisa azul o una joya de color pueden convertirse en el detalle que saque al look de la oficina.
Ir arreglada no significa necesariamente ir formal.
Y para un afterwork, esa diferencia lo cambia todo.
El vermut del domingo tiene otras reglas
El domingo pide bajar un poco el ritmo.
Aquí no buscamos transformar un look de oficina, sino conseguir ese equilibrio entre comodidad y estilo que funciona para un vermut, una comida que se alarga o un paseo después.
Los pantalones con volumen, el denim, las bermudas de largo midi cuando todavía acompaña la temperatura y el punto ligero funcionan especialmente bien porque no necesitan demasiados elementos alrededor.
De arriba a abajo: polo de punto a rayas marrón y beige; bermudas denim marrón
Un jersey de rayas con bermuda marrón, por ejemplo, tiene suficiente personalidad sin sentirse excesivamente arreglado. Un mono denim resuelve prácticamente el look completo. Y un pantalón amplio con una camisa ligeramente relajada funciona cuando queremos subir un poco el nivel sin perder comodidad.
El domingo no necesita un look espectacular.
Necesita uno en el que quieras quedarte cuando alguien diga “¿pedimos otra?”.
El denim sí puede ir al vermut
Y probablemente sea uno de los mejores lugares para llevarlo.
El error sería pensar que denim significa automáticamente camiseta y deportivas. Un vaquero o una pieza denim cambia completamente cuando lo combinamos con una camisa, punto o una chaqueta más estructurada.
Aquí funciona especialmente bien el contraste. Si la parte inferior es relajada, podemos elevar la superior. Si llevamos un mono denim, una joya o una capa ligera puede aportar el punto final sin añadir demasiado.
De arriba a abajo: camisa blanca cuerpo trenzado; mono denim wide leg
En Blue & Rouge, el mono denim wide leg es un buen ejemplo de esa fórmula: una única pieza que resuelve la base del estilismo y deja que sean los accesorios los que decidan cuánto queremos arreglarlo.
La camisa blanca también sale el domingo
Una camisa blanca puede estar en una reunión el viernes y en un vermut el domingo sin que parezca que estamos repitiendo el mismo look.
Todo depende de lo que ocurra alrededor.
Con pantalón sastrero y blazer se mueve hacia un registro más formal. Con denim, una bermuda amplia o las mangas remangadas se relaja inmediatamente. Incluso abierta sobre una prenda sencilla puede funcionar como una capa ligera durante el entretiempo.
Por eso merece la pena dejar de clasificar algunas prendas como “de oficina” o “de fin de semana”.
De arriba a abajo: camisa blanca manga globo; bermudas denim marrón
Cuantas más versiones tenga una prenda, mejor está haciendo su trabajo dentro del armario.
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Un look sencillo necesita un punto de interés
Aquí está probablemente la diferencia entre un conjunto básico y uno que se siente realmente pensado.
No hace falta añadir cinco cosas.
Si el look es muy neutro, una joya puede convertirse en protagonista. Si las prendas son sencillas, una silueta con volumen puede aportar interés. Si llevamos un conjunto monocromático, introducir textura mediante punto o accesorios evita que resulte plano.
Para un afterwork, un collar o unos pendientes pueden ser además la manera más sencilla de cambiar el registro del look sin tocar ninguna de las prendas.
De izquierda a derecha: collar FRIDA largo; pendientes Horizon; pulseras Horizon
En un vermut ocurre algo parecido: una joya especial puede elevar una camisa y un pantalón que, por separado, son completamente cotidianos.
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Afterwork vs. vermut: la diferencia está en cómo equilibras el look
No hace falta construir dos armarios distintos.
Para el afterwork suele funcionar mejor partir de una base algo más pulida y restarle formalidad. Para el vermut podemos hacer justo lo contrario: empezar desde prendas relajadas y añadir un elemento que eleve el conjunto.
Un pantalón sastrero con punto puede resolver el primero. Denim con camisa, el segundo. Una blazer puede aparecer en ambos. También una camisa blanca, un pantalón amplio o determinadas joyas.
Y ahí está precisamente el punto: comprar prendas pensando únicamente en una ocasión limita muchísimo sus posibilidades.
Nos interesa bastante más preguntarnos cuántos planes puede resolver una misma pieza.
¿Y si el plan empieza como vermut y termina en cena?
Probablemente sea la prueba definitiva de un buen look de domingo.
En ese caso, evitaríamos prendas excesivamente informales o aquellas que solo funcionan en un contexto muy concreto. Una base sencilla con un punto especial suele aguantar mucho mejor el paso de las horas.
Un pantalón con buena caída, una camisa, una prenda de punto o un vestido fácil de llevar pueden acompañarnos durante todo el día. Si refresca, añadimos una blazer o chaqueta ligera; si el plan se alarga, las joyas ayudan a mantener ese punto más cuidado.
No necesitas saber exactamente dónde terminará el día.
Solo necesitas que el look tenga suficiente recorrido para acompañarlo.
En definitiva
Encontrar qué ponerse para un afterwork o crear un outfit de domingo elegante no debería implicar pensar demasiado.
La fórmula está en el equilibrio.
Para después de la oficina, parte de prendas más estructuradas y relájalas. Para el vermut, haz lo contrario: construye una base cómoda y añade un elemento más especial. Sastrería, denim, punto, camisas y joyas pueden funcionar en ambos escenarios si dejamos de asignarles una única ocasión.
Porque el look perfecto para estos planes no es necesariamente el más arreglado.
Es el que parece sencillo, funciona durante horas y consigue que, cuando el plan cambie sobre la marcha, tú no tengas que cambiarte con él.